[Joan Busquets] Recordatorio de un verdugo del franquismo

El ex ministro de Justicia Antonio María de Oriol y Urquijo, me tuvo dos años secuestrado en el penal de Burgos

Tan pronto Antonio María de Oriol y Urquijo sucedió al ministro de Justicia a Antonio Iturmendi Bañales, el 8 de julio de 1965, empezó denegar a los presos políticos la libertad condicional, en particular, los expedientes de ideología libertaria, sin excepción. Al principio el nuevo ministro se dedicó a retrasar las libertades condicionales poniendo toda clase de trabas, hasta que llegó a rechazar todas las propuestas de forma irrevocable.

Mi libertad condicional se acercaba, llevaba encarcelado 18 años, cumplía el 23 de febrero de 1967 las tres cuartas partes de la condena. La junta de régimen de Burgos presentó un buen informe, de modo que mí expediente fuera examinado en Madrid favorablemente.

En Madrid unas semanas más tarde rechazó la propuesta de libertad condicional, por estimar “que el titular no ofrece suficientes garantías de que en el futuro se abstenga de realizar actividades subversivas”.

El rechazo de la condicional lo motivó el hecho de ser político y libertario, como a otros muchos compañeros que se encontraban en idénticas condiciones.

Semanas más tarde la Dirección del Penal de Burgos tuvo a bien hacer una nueva propuesta de libertad condicional. El expediente en esta ocasión iba acompañado del siguiente informe: “La junta de régimen y A, en sección de este día, acordó por unanimidad elevar nuevamente a la superioridad el expediente de propuesta de libertad condicional del titular, por considerar que se aprecian hechos que permiten estimar la concurrencia del requisito exigido en nº 4 del Art. 98 Código Penal, emitiendo a este efecto, el correspondiente informe y que se une al expediente de propuesta”

La propuesta fue de nuevo rechazada por Madrid.

Hay un párrafo en el libro blanco sobre las cárceles franquistas (Pág. 120) que dice: “La naturaleza jurídica del beneficio de la libertad condicional no se puede considerar como una gracia, sino más bien un derecho al que se hacen acreedores los reclusos que reúnen las condiciones legalmente determinadas.” (Texto extraído del Ministerio de Justicia, 1963).

Antonio María de Oriol y Urquijo no respetó la Ley establecida por el régimen, su intención por encima de la ley, era prolongar sin justificación el tiempo de cárcel a los anarquistas. Estoy convencido que sopesó el daño que podía causar un añadido de dos años, para el preso y su familia.

En aquellos momentos había una política de Rodolfo Martín Villa, vinculado al sindicato vertical, contra la CNT. El cual dijo que su peor enemigo era la CNT y no ETA. No sé si esta intriga tuvo una influencia en el ministro de Justicia por el hecho de denegar la libertad condicional a los anarquistas o fue una coincidencia. Sea cual fuere la razón, fuimos los solos que sufrimos las consecuencias, a pesar que algunos libertarios no pertenecían ni tan siquiera a la CNT, aunque no creo que este detalle tuviera para ellos mucha importancia.

En mi situación había otros que se encontraban en Burgos y en otros penitenciarios. Aunque esta medida punitiva tuvo un fin dramático para José Ibáñez Sebastián, un compañero que salió en libertad de la prisión provincial de Valencia. El ministro le rechazó igualmente, cuando llevaba 18 años detenido, la libertad condicional; cumplió veinte años que era la condena perpetua. Los dos años extras que el ministro le adicionó injustamente, fueron dos años muy duros de sobrellevar, a tal punto, que perdió las facultades mentales. Cuando salió en libertad su estado depresivo fue empeorando y los diez últimos años de su vida los pasó vagabundeando por Valencia, murió de miseria y totalmente solo.

La policiía nacional encontró en los harapos que llevaba puestos una fotocopia del DNI (Documento Nacional de Identidad), con la dirección de su hermana. La policía la entrevistó para informarle del fallecimiento de su hermano y las condiciones deplorables en que murió. La hermana, dijo que llevaba muchos años sin noticias suyas.

El ministro de justicia no satisfecho tampoco concedió los días bisiestos, alargando de seis días la condena perpetúa, que era de veinte años. Es un detalle que demuestra la crueldad y la falta de humanidad de este individuo y de lo que era capaz.

Itinerario político de un asesino

En 1936 tras la insurrección contra el Gobierno republicano legitimado en las urnas, participó, activamente, junto con las tropas amotinadas, con el grado de capitán de requetés en Alaba, se destacó por ser alguien que no hacía concesiones ante sus enemigos. Por sus propios meritos se ganó la confianza de Franco.

Ejerció numerosos cargos políticos durante el franquismo y la transición. Terminada la guerra civil 1939, desarrolló una importante carrera política en el régimen, desempeñó, entre otros cargos, el de presidente de Cruz Roja Española, Consejero nacional del Movimiento durante el franquismo, en calidad de vocal de la comisión permanente, fue también procurador en Cortes. Ministro de Justicia (1965-1973), miembro del Consejo del Reino y presidente del Consejo de Estado (1973-1979). Estuvo implicado en los llamados “Sucesos de Montejurra” “Es señalado como uno de los organizadores de los grupos de extrema derecha que provocaron varios muertos”.

Además fue vocal de los consejos de administración de Patentes Talgo, Hidroeléctrica Española (hoy Iberdrola), Valca y otras empresas de primerísimo rango nacional e internacional.

Decorado con varias medallas por los servicios prestados a la dictadura y también había sido nombrado Grande Oficial de la Orden de Benemerencia, de Portugal, y Gran Oficial de la Orden del Mérito Civil de Chile.

La familia Oriol estuvo desde el principio muy ligada al franquismo. Actualmente colabora en puestos claves de la política y las finanzas. El nombre de Oriol está bien asentado en España por ser una de las grandes fortunas, en gran parte acumulada durante el franquismo.

Antonio María de Oriol y Urquijo ha muerto, pero no por esto está exento de culpabilidad, por los altos cargos de responsabilidad que tuvo a lo largo de la dictadura. Por consiguiente es culpable de crímenes de lesa humanidad, delitos no amnistiables y que no prescriben nunca, según las normas del derecho internacional.

Antonio María de Oriol y Urquijo, nos tuvo secuestrados, rechazó nuestra libertad condicional, por estimar que no ofrecíamos suficientes garantías de que en el futuro renunciemos de realizar actividades subversivas ¡qué cinismo! calificarnos a nosotros de subversivos. El subversivo fue él y la banda de truhanes golpistas que fomentaron el golpe de Estado en 1936, contra la Republica, legitimada en las urnas por una aplastante mayoría.

Joan Busquets

Difon el B Llibertari i el pèsol negre:
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