[Opinió] La guerra de banderas

Estoy escandalizado por lo que está pasando estos días en Cataluña. El Gobierno de Madrid ha enviado la Policía Nacional y la Guardia Civil para impedir votar a los catalanes, por considerar que el referéndum de autodeterminación era “ILEGAL”. El Gobierno de Rajoy no se le ha ocurrido otra cosa que utilizar métodos violentos, y desproporcionados contra los que, pacíficamente, iban a votar. Esto ha motivado la desaprobación del conjunto de la población catalana y una buena parte de españoles. Solidarizándose contra la ferocidad empleada por la fuerza antidisturbios.

Mariano Rajoy defiende y elogia la labor realizada por la Policía Nacional y la Guardia Civil en Cataluña. «Debo de agradecer en nombre de todos los españoles, a los que de manera ejemplar han cumplido con su deber».

¡Qué cinismo! en el extranjero todo el mundo vio como yo en la televisión imágenes en la que la policía arremetía brutalmente contra ciudadanos indefensos, había gente mayor, ancianos, que por su lentitud en moverse, recibían más golpes que los demás. Habrá que decorar la Policía Nacional y la Guardia Civil por su épica intervención. ¡Bravo!.

   Yo soy catalán, aunque no me pronuncio sobre este problema estrictamente político, y además porque tampoco vivo en España, pero réprobo la actitud de presidente Rajoy que no quiere dialogar para buscar una solución pacifica a este conflicto. Prefiere antes de ceder emplear la fuerza bruta, que es lo que está haciendo.

La violencia aporta violencia, táctica que dejará trazas en Cataluña por la manera que el presidente del Gobierno quiere solucionar esta situación. Ello me recuerda los primeros años del franquismo, un periodo lleno de odio contra los catalanes, la chulería de los vencedores no tenía límites. Aquel odio se ha visto de nuevo reflejado el domingo 8 de octubre en la manifestación organizada en Barcelona por el Partido Popular y Ciudadanos, entre los manifestantes se oía cánticos falangistas “Cara el Sol”, con el brazo levantado (saludo nazi). Golpeando a los periodistas de TV3. ¡Qué exhibición democrática! Días más tarde, el 12 de octubre otra manifestación de patrioteros y grupos de extrema derecha celebran juntos el día de la hispanidad, ondeando banderas nacionales, algunas sustentaban el escudo franquista. Esta manifestación tuvo enfrentamientos en Barcelona con otros grupos de ultra derecha. Un panorama desolador. Toda esta guerra de banderas fomentada por el Partido Popular, PSOE y Ciudadanos, con el propósito seguramente de dividir a los separatistas.

    Con respeto las declaraciones del rey Felipe VI, opino que debería ser más comedido cuando dice que España es un Estado de Derecho, También afirma que la independencia que reclaman algunos catalanes es ilegal, no voy a discutir esta valoración, pero si recordarle que Juan Carlos, su padre, juró, en Cortes, en presencia de Franco, lealtad a los principios fundamentales del movimiento, reconociendo la legitimidad política “del golpe militar” fascista de 18 de julio de 1936.

   Felipe VI está ligado a ese pacto, por este hecho lo veo mal situado para dar consejos y menos de tomar una posición política.

   Rajoy y su Gobierno dice que los independistas son unos golpistas por no respetar el Estado de Derecho como dice que es España. Señalo al Sr. Rajoy, España no hay nada legal, empezando con la Constitución de 1978, que fue concebida para asegurar la continuidad del franquismo, con apariencias democráticas. Quienes la proyectaron eran todos adictos al régimen de Franco, empezando por Manuel Fraga Iribarne, Adolfo Suárez, Calbo Sotelo y otros, encargaron al Duque Torcuato Fernádez Miranda, jurista de formación, de redactar la Constitución española de 1978, detrás de estos ex franquistas estaba el rey, Juan Carlos I, que dio el visto bueno al documento. Dicha Constitución fue legalizada por una banda de corruptos, la más grande que ha tenido España en toda su historia.

Creo que ha llegado el momento de desembarazarse por fin de lo que dejó Franco tan minuciosamente atado y bien atado. En su día se debía de haber celebrado un referéndum: Monarquía o República.

Una Republica en España hubiera sido a un paso fundamental que concordaría mejor a las normas democráticas.

Juan Busquets

Exmaqui. Condenado en 1949 a la pena de muerte en un Consejo de Guerra sumarísimo conmutada por la de 30 años de los cuales cumplió 20 y séis días.

 

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